Universidades con mayor tasa de titulación en Chile: dónde es más probable terminar la carrera

Entrar a la universidad es una cosa. Terminarla es otra. En Chile, la distancia entre ambos momentos es mayor de lo que la mayoría de los postulantes anticipa cuando firma la matrícula. Solo un 16% de quienes ingresan a la educación superior se titula en el período formal que establece el plan de estudios, según datos de la OCDE. La cifra mejora cuando se amplía el horizonte a tres años adicionales, pero incluso entonces una parte significativa de los estudiantes abandona el sistema sin título.

Ese dato tiene consecuencias económicas concretas. Quien no se titula no recupera la inversión en aranceles, no accede al diferencial salarial del título profesional y, si financió sus estudios con CAE o Fondo Solidario, queda con una deuda sin el beneficio que la justificaba. Es el peor resultado posible de la educación superior y ocurre con una frecuencia que el sistema no comunica con suficiente claridad.

Lo que el sistema sí mide: retención versus titulación

Hay una distinción importante que conviene hacer desde el inicio. El sistema chileno mide con más precisión y consistencia la retención —si el estudiante sigue matriculado al año siguiente— que la titulación efectiva, que es la culminación del proceso.

Según datos de la Subsecretaría de Educación Superior, la retención de primer año en universidades alcanzó el 82,8% en el último informe disponible, comparado con 70,6% en institutos profesionales y 68,9% en centros de formación técnica. Esa diferencia es significativa: los estudiantes universitarios tienen considerablemente más probabilidad de continuar al segundo año que quienes estudian en otras instituciones.

El problema es que la retención de primer año no predice la titulación final. Un estudiante puede pasar el primer año y desertar en tercero o cuarto. Y la investigación académica en Chile señala que el SIES no calcula tasas de titulación de manera sistemática por institución, lo que hace imposible hacer comparaciones directas entre universidades con datos oficiales actualizados. Lo que existe son datos de retención, datos de sobreduración y datos de titulaciones totales, que dan una imagen parcial pero no un ranking directo de titulación por institución.

Los factores que más determinan si un estudiante se titula

Antes de hablar de qué universidades tienen mejores resultados, conviene entender qué variables predicen con más fuerza la probabilidad de que un estudiante específico complete su carrera. Esa información es más accionable que cualquier ranking porque permite evaluar el propio perfil antes de elegir.

Las mujeres tienen mayor probabilidad de titularse que los hombres en prácticamente todas las áreas del conocimiento y tipos de institución. En 2024, las mujeres representaron el 56,1% de la titulación total del sistema aunque son el 53,3% de la matrícula. Esa diferencia de proporciones indica que las mujeres, una vez matriculadas, completan sus carreras en mayor porcentaje.

El rendimiento académico en la enseñanza media es uno de los predictores más fuertes de titulación, independientemente de la duración de la carrera. Estudiantes con mejores notas de enseñanza media y mejores resultados en el SIMCE de Matemática tienen mayor probabilidad de titularse. Eso sugiere que la preparación previa importa más de lo que el puntaje PAES captura por sí solo.

El tipo de institución tiene efecto propio. Las universidades de investigación y doctorado tienen tasas de retención menores en términos absolutos porque sus estándares académicos son más altos y seleccionan a estudiantes con mayor preparación previa. Pero quienes superan ese primer filtro tienen mayor probabilidad de completar la carrera.

La situación socioeconómica tiene un efecto negativo sobre la titulación que la gratuidad ha mitigado pero no eliminado. Un estudiante de primer quintil que trabaja mientras estudia enfrenta una carga que aumenta el riesgo de abandono, especialmente en carreras con alta exigencia de presencialidad o trabajos prácticos.

Qué dicen los datos de sobreduración sobre la titulación

Aunque no hay tasas de titulación por institución con la precisión que el tema merece, los datos de sobreduración publicados por el SIES dan una aproximación útil. Una carrera con alta sobreduración tiene más estudiantes que tardan más de lo previsto en completarla, lo que se correlaciona con mayor riesgo de abandono en los semestres adicionales.

Las carreras con mayor sobreduración documentada en 2024 son Derecho, con 58,1% de sus estudiantes tardando más de lo previsto; Medicina Veterinaria, con 46,8%; Ingeniería en Computación e Informática, con 45,9%; y Arquitectura, con 34,2%.

Las carreras con menor sobreduración —es decir, donde los estudiantes terminan más cerca del plazo formal— tienden a ser pedagogías en algunas instituciones, enfermería y carreras técnicas de nivel superior bien gestionadas. Esa menor sobreduración no garantiza mayor titulación, pero reduce el período de riesgo adicional que cada semestre extra representa.

Las características institucionales que favorecen la titulación

Aunque no existe un ranking oficial de titulación por universidad, hay características institucionales que la investigación asocia consistentemente con mejores resultados de completación.

Las universidades con programas de acompañamiento académico robustos tienen mejores tasas de retención y titulación. El acompañamiento en primer año —tutorías, nivelación, orientación vocacional— tiene el mayor impacto porque el primer año es el período de mayor riesgo de abandono en todas las instituciones.

Las instituciones más selectivas tienen retención más alta entre quienes logran ingresar. La Universidad de Chile y la UC tienen tasas de retención que históricamente superan el 90% en primer año, lo que se explica en parte por el perfil de los estudiantes que admiten —mejor preparación previa— y en parte por los sistemas de apoyo disponibles.

Las universidades con mayor acreditación institucional tienden a tener mejores indicadores de proceso, incluyendo retención y titulación, porque la acreditación exige que la institución demuestre esos resultados ante la CNA. Una acreditación de seis o siete años es una señal de que los indicadores de proceso son sólidos y están siendo monitoreados.

Las instituciones con menor proporción de estudiantes de primer quintil tienen tasas de retención más altas, no porque excluyan a esos estudiantes sino porque los factores de riesgo asociados a la vulnerabilidad socioeconómica se concentran en menor proporción. Las universidades estatales y algunas privadas con alta proporción de estudiantes vulnerables pero con sistemas de apoyo bien desarrollados compensan esa mayor exposición al riesgo con programas específicos.

El rol de la gratuidad en la titulación

La introducción de la gratuidad en 2016 y su expansión posterior ha tenido un efecto documentado positivo en la retención y la titulación. Antes de la gratuidad, una parte de la deserción ocurría por razones económicas: estudiantes que no podían pagar el arancel del semestre siguiente y abandonaban sin opciones de financiamiento. La gratuidad elimina ese factor para quienes califican.

El efecto más claro se observa en los quintiles más bajos y en las universidades donde esa población tiene mayor presencia. Las universidades estatales, que concentran una proporción significativa de estudiantes de los primeros quintiles, han visto mejoras en sus indicadores de retención que en parte se atribuyen a la eliminación de la barrera del pago del arancel.

Sin embargo, la gratuidad no resuelve el problema de los costos de vida, que son la otra causa estructural de deserción para estudiantes que deben desplazarse o que trabajan para financiar sus gastos diarios. Ese factor permanece y explica por qué la retención mejoró pero no alcanzó los niveles de los países de la OCDE con sistemas de apoyo integral más completos.

Lo que el postulante puede hacer con esta información

La ausencia de un ranking oficial de titulación por universidad no significa que el postulante no pueda tomar decisiones informadas. Hay tres acciones concretas que permiten evaluar la probabilidad de terminar la carrera en una institución específica.

Revisar la tasa de retención de primer año en el portal Mi Futuro, que publica ese indicador por institución y carrera. Una tasa de retención de primer año superior al 85% es una señal positiva. Una inferior al 70% merece análisis adicional.

Verificar los programas de apoyo académico disponibles en la institución: tutorías, programas de nivelación, orientación psicológica y apoyo a la inserción laboral durante la carrera. Las universidades que invierten en esos programas tienen resultados de retención y titulación mejores que las que no lo hacen.

Calcular la sobreduración histórica de la carrera específica en esa institución usando los datos del SIES. Una sobreduración baja indica que los estudiantes que llegan al final de la carrera tienden a completarla dentro de un margen razonable, lo que es un indicador de que el proceso de titulación está bien estructurado y no genera barreras adicionales al egreso.

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