¿Qué es la convivencia escolar y para qué sirve?

que es la convivencia escolar

La convivencia escolar es aquella relación entre estudiantes, profesores y demás personal educativo que permite el desarrollo integral de niños y jóvenes en su proceso de aprendizaje y adaptación a la vida social; así como en el proyecto de vida de cada uno de ellos.

Al abordar la convivencia escolar como una parte esencial en su formación se facilita el desarrollo de una larga lista de competencias, tanto en el ámbito personal como social.

Como sabemos, la relación entre personas es algo que encontramos ya establecido en nuestra sociedad; sin embargo, la sana convivencia debe de construirse y en ella confluyen diversos elementos, sobresaliendo el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Así mismo, podemos decir que la convivencia implica al menos a dos personas (que bien pueden ser más), donde interviene la voluntad y objetivos de cada uno de los participantes y que, de forma constante, se encuentra sujeta a cambios. Eso sí, exigiendo que los participantes se adapten a la presencia de los otros y a la situación.

Como resulta común, en la convivencia escolar nos encontramos también con el establecimiento de normas, en donde se debe de enfatizar tanto la tolerancia a las diferencias de los otros, como el respeto; sin pasar por alto elementos sumamente importantes, como lo son el tiempo, las tareas, los recursos, el espacio, las responsabilidades y más.

Esto, por otra parte, suele precisar de un cambio de actitudes, así como una cierta identificación de las personas (jóvenes, niños, maestros, etc.) con el grupo, además de métodos para la regulación de conflictos.

En otras palabras, el modelo de convivencia que se propone no es sino una situación ideal de relación entre los individuo participantes; evitándose a toda cosa la violencia, intolerancia y hostilidad que pueden presentarse en grupos de escuela y otras sociedades.

La convivencia escolar es un ejemplo de convivencia humana, y como tal se caracteriza, principalmente, por dos cuestiones:

a) Lo relacional: en este caso, hablamos de la existencia de interacciones de forma estrecha y positiva entre los individuos que conforman el grupo. Suele manifestarse por valores compartidos, como lo son la tolerancia y el respecto; o bien, la creación de espacios de comunicación y la participación.

b) Lo compartido: aquí hablamos de elementos como el espacio, la pertenencia al grupo y la normatividad que lo rige, por ejemplo. Lo compartido nos da una idea clara de que, si bien somos personas diferentes, también somos semejantes en diversos aspectos. Por ejemplo, todos somos estudiantes, o ciudadanos de un país. De esta forma, se comprende que el espacio escolar es de todos y es en conjunto que debemos de trabajar para mejorarla. Para ello, también nos encontramos con diferentes creencias, símbolos que compartimos y creencias, todo ello facilita la construcción de una identidad, así como de un sentido de pertenencia.

La convivencia escolar para el Ministerio de Educación de Chile

De hecho, el Ministerio de Educación de Chile ya ha definido el concepto de convivencia escolar en el pasado. Entendiéndolo como “El proceso de relación entre los diversos miembros de un espacio educativo, no limitándose a la interrelación entre personas, sino que en él encontramos otras formas de relación entre los niveles y personajes de la comunidad educativa. De esta forma se puede constituir un colectivo, donde todos y cada uno de sus miembros cuentan con cierta responsabilidad o rol.”

Llegados a este punto, es importante señalar que la convivencia escolar no sólo hace referencia al funcionamiento de la institución escolar o a su organización, sino que establece líneas generales de convivencia que se van a reflejar en las relaciones de individuo a individuo, tanto dentro como fuera de la escuela (por ejemplo, en otros espacios de la vida de los alumnos, como su barrio, familia, grupo de amigos, trabajo, entre otros). Finalmente, añadimos que, al mismo tiempo, los diversos proyectos de convivencia, que funcionan como una herramienta didáctica, facilitan la implementación de herramientas preventivas, lo que a su vez beneficia la tarea de enseñanza y aprendizaje; pero no sólo eso, sino también el bienestar en la escuela, en la familia, en el ámbito profesional e incluso personal; centrándose, por supuesto por medio del desarrollo de las habilidades sociales.

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